"El hombre está hecho de tal manera que cuando algo enciende su alma, las imposibilidades se desvanecen"
(Jean de la Fontaine)
La chispa de cada día
Para alumbrar nuestro camino y el de los que están cerca, tenemos que descubrir cuáles son nuestros pequeños detonadores, aquello que nos hace sentir vivos, que enciende y aviva nuestro fuego interior y enciende nuestra luz y nos hace sentir en plenitud...
¿Cómo hacerlo? Laura Esquivel, en Como agua para el chocolate, nos dio algunas pistas:
"Mi abuela tenía
una teoría muy interesante, decía que si bien todos nacemos con una caja de
cerillas en nuestro interior, no las podemos encender solos, necesitamos
oxígeno y la ayuda de una vela. Sólo que en este caso, el oxígeno tiene que
provenir, por ejemplo, del aliento de la persona amada; la vela puede ser
cualquier tipo de alimento, música, caricia, palabra o sonido que haga disparar
el detonador y así encender una de las cerillas. Por un momento nos sentiremos
deslumbrados por una intensa emoción. Se producirá en nuestro interior un
agradable calor que irá desapareciendo poco a poco conforme pase el tiempo,
hasta que venga una nueva explosión que haga reavivarlo
Cada
persona tiene que descubrir cuáles son sus detonadores para poder vivir, pues
la combustión que se produce al encenderse una de ellas es lo que nutre de
energía el alma. En otras palabras, esta combustión es su alimento. Si uno no
descubre a tiempo cuáles son sus propios detonadores, la caja de cerillas se
humedece y ya nunca podremos encender un solo fósforo.
Si eso llega a
pasar el alma huye de nuestro cuerpo, camina errante por las tinieblas más
profundas tratando vanamente de encontrar alimento por sí misma, ignorante de
que sólo el cuerpo que ha dejado inerme, lleno de frío, es el único que podría
dárselo.
Por eso hay que
permanecer alejados de personas que tengan un aliento gélido. Su sola presencia
podría apagar el fuego más intenso, con los resultados que ya conocemos.
Mientras más distancia tomemos de estas personas, será más fácil protegernos de
su soplo.
Hay muchas
maneras de poner a secar una caja de cerillas húmeda, pero puede estar segura
de que tiene remedio.
Claro que
también hay que poner mucho cuidado en ir encendiendo las cerillas una a una.
Porque si por una emoción muy fuerte se llegan a encender todas de un solo
golpe, producen un resplandor tan fuerte que ilumina más allá de lo que podemos
ver normalmente y entonces ante nuestros ojos aparece un túnel esplendoroso que
nos muestra el camino que olvidamos al momento de nacer y que nos llama a
reencontrar nuestro perdido origen divino. El alma desea reintegrarse al lugar
de donde proviene, dejando al cuerpo inerte…
Desde que mi
abuela murió he tratado de demostrar científicamente esta teoría. Tal vez algún
día lo logre…"
"La chispa de una pequeña estrella puede encender las llanuras" (Mao Zedong)
Todos los besos