"Solo aquellos que se arriesgan a ir demasiado lejos pueden descubrir hasta dónde pueden llegar"
(TS Elliot)
El dulce temblor de lo incierto
Huye de lo que te resulta cómodo. Olvídate de la seguridad. Vive donde temes vivir. Hay un susurro en estas palabras, como un viento que se cuela por los pliegues del alma y lo transforma todo. Crecer no es un acto ruidoso, es abrirse lentamente al temblor de lo desconocido, al vértigo suave donde late la vida.
Nos educaron para la certeza, para los bordes nítidos, para el suelo firme. Pero la vida florece en los márgenes, allí donde la duda tiembla como una llama. Entonces, la perplejidad, el asombro es la puerta a lo divino y, el miedo es un umbral, no un enemigo. Anaïs Nin lo dijo con la delicadeza de quien conoce el riesgo: “Y un día el riesgo de permanecer en un capullo fue más doloroso que el riesgo de florecer.”
Tal vez vivir donde temes no sea desafiar al abismo, sino acercarte a él con ternura. mirar la sombra y encontrar la luz que se filtra. Habitar esa incertidumbre como quien se adentra en un bosque al anochecer, con el pulso alerta, sí, pero también con la secreta certeza de que algo en ti sabe el camino.
"Huye de lo que te resulta cómodo. Olvídate de la seguridad. Vive donde temes vivir" (Yalad ad-Din Rumi)








