(León Tolstoi)
El poder invisible de no apresurar la vida
Vivimos queriendo que todo ocurra ahora, como si la vida obedeciera a nuestra prisa...hay procesos que solo se revelan cuando aprendemos a esperar sin resistencia. La paciencia es una forma profunda de confianza, una manera de sostener el tiempo sin forzarlo. Tener paciencia consiste, sencillamente, en estar abierto a cada momento, aceptándolo en su plenitud y, sabiendo que las cosas se descubren cuando les toca.
En ese compás más lento descubrimos que cada experiencia tiene su propio ritmo de maduración, que no todo está listo cuando nosotros queremos, sino cuando verdaderamente puede ser. Tal vez no sea acelerar, sino confiar en lo que aún no florece, comprender que incluso en la quietud aparente hay movimiento, y recordar que muchas de las cosas más valiosas de la vida no llegan antes…llegan a su tiempo.




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