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"Adopta el paso de la naturaleza: su secreto es la paciencia"
(Ralph Waldo Emerson)
Nintai, la dignidad de permanecer
Hay inviernos que no vienen a enseñarnos nada. Simplemente llegan, y toca vivirlos. Nintai es esa forma silenciosa de resistencia que los japoneses nombran con dos trazos de significado: paciencia y aguante. No es resignarse ni apretar los dientes hasta romperse; es sostener la incertidumbre sin dejar que nos gobierne, aceptar que algunas cosas necesitan tiempo y que no todo dolor exige una respuesta inmediata.
Quizá se parezca a las raíces de un árbol. Seguir ahí, incluso cuando nadie ve lo que nos cuesta. Sin épica, sin aplausos. Como quien deja una luz encendida en una casa a la que todavía no sabe cómo volver.
“Madurar como un árbol, que no apresura su savia” (Rainer Maria Rilke).
Todos los besos
"No es el martillo el que deja perfectos los guijarros sino el agua con su danza y su canción"
(Rabindranath Tagore)
Buenos días
"Cierro los ojos para ver y siento"
(Ángel González)
La perspectiva lo cambia todo
A veces, la vida nos invita a detenernos y contemplar desde otro lugar aquello que tanto espacio ocupa en nuestros pensamientos. Permanecemos tan cerca de ciertas preocupaciones que terminamos viéndolas más grandes de lo que son, olvidando que la claridad suele aparecer cuando nos atrevemos a levantar la mirada.
Tomar distancia es regalarse una nueva forma de observar. Es aflojar el peso de las expectativas, soltar la necesidad de control y permitir que el horizonte ensanche aquello que parecía encerrarnos. Desde arriba, el paisaje cambia; lo urgente pierde intensidad y lo importante encuentra su lugar.
Porque, a veces, la perspectiva es una ventana que se abre donde antes solo veíamos un muro. Y basta un cambio de mirada para descubrir que el camino siempre fue más amplio de lo que imaginábamos.
“La distancia presta encanto a la vista” (Mark Twain).
Todos los besos.
(Joan Maragall)
Buenos días
"A veces hay que estropear un poquito el cuadro para poder terminarlo"
(Eugène Delacroix)
Las grietas por donde entra la luz
Nos pasamos gran parte de la vida intentando hacerlo todo perfecto. Midiéndonos. Corrigiéndonos. Viviendo, muchas veces, en guerra con nosotros mismos. Como si equivocarnos nos hiciera menos válidos, menos dignos de amor. Y qué cansancio habitar un lugar donde nunca nada parece suficiente.
Con el tiempo he entendido que la perfección no nos acerca a la calma, nos aleja de ella. Porque en esa necesidad constante de control dejamos de permitirnos fallar, aprender, improvisar, ser humanos. Y, quizá, ahí está la verdadera belleza. En nuestras grietas. En nuestras contradicciones. En todo eso que intentamos esconder.
Quizá la vida no nos está pidiendo perfección. Sólo presencia. Hacer las cosas con verdad, con entrega, con el corazón abierto. No perfectamente. Plenamente.
“Los errores son alegres y la perfección es gris” ( Jorge Luis Borges).
Todos los besos.
(Alfred Victor de Vigny)
Buenos días








